Bienestar, 17 de Marzo de 2016

Semana santa. Una semana de perdón

Reflexionemos sobre lo que es la Semana Santa

Ha terminado la cuaresma, el tiempo de conversión interior y de penitencia, ha llegado el momento de conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Una vez más, la Semana Santa, pienso que es un buen momento para reflexionar en lo que significa realmente para evitar reducirla solamente a lo externo: procesiones, imágenes bellísimas, monumentos…

Todos tenemos una misión en la vida. Como madre o padre, como hijo o hija, tía, abuelo, trabajador, estudiante, profesional, ministro, líder comunitario, sacerdote, religioso… lo que sea. Cada uno puede tener una misión distinta en la vida, pero el denominador común es que todos estamos llamados a cumplirla haciendo el bien a los demás y respetando nuestros valores. Jesús llevó a cabo su misión y nos invita a que nosotros hagamos lo mismo.

Voy a intentar hacer una explicación de la semana santa desde el contexto de la religiosidad popular y lo que ella encierra y significa para el hombre de hoy en un ambiente secular, en algunos círculos hemos escuchado la expresión “Jesús Nazareno es una pantalla que te dice algo”. Sin esta pantalla, sería imposible que todo el mundo del deseo individual y de la violencia colectiva saliera fuera y se expresase. El encuentro con el Nazareno no es posible sino por una transferencia individual y colectiva hacia el mismo. Esta transferencia implica una explicitación de lo implícito. Todo un mundo irracional, inconsciente, que no encuentra lenguaje en la verbalización o en el razonamiento, surge en la confrontación con la imagen.

Otro aspecto que merece especial atención es la utilización de  los verbos «verlo» y «mirarlo” durante esta semana . En esta mirada podríamos decir que tiene lugar esta transferencia de la que hablo. No se trata de una mirada banal. No es un simple calmar la curiosidad viendo un objeto artístico o simplemente raro. Si fuera así no se volvería una y otra vez a mirarlo. 

¿Qué ocurre en este «ver»? Es la experiencia del estar cara a cara y de dejar que ocurra algo entre la persona y la imagen. Que el mundo interior salga a la superficie en presencia de las imágenes. Mucha gente dice que «parece que las imágenes les miraran». Se trata, pues, de un diálogo de miradas que remueve el mundo interior del individuo y del grupo. Movimiento interior que se explicita en recuerdos de personas, en situaciones, en«apuros», en necesidades y en problemas, y que se visualiza en las lágrimas que salen a los ojos, en un silencio que emociona a la persona, en el susurro de algunas palabras en voz baja, en un gesto, en un grito o en un comentario al niño o a las personas próximas.

Hay otros detalles significativos en el discurso de los que viven intensamente las diferentes manifestaciones religiosas, que manifiestan esta proyección o esta transferencia positiva. Es la frecuencia con la que los feligreses dicen «que creen mucho en Él», «que le tienen un fervor, una devoción», «que lo quieren mucho”, como  Se puede ver que se trata de un vocabulario de relación afectiva profunda, de una afección y dependencia respecto a alguien:

«Mire si es verdad, si creo en Él, que hasta lo llevo, a todos lados lo llevo.»

Preguntar para qué sirve el ritual equivale a preguntarse lo que los feligreses buscan cuando asisten a la Semana Santa o describir e interpretar los resultados de la confrontación de la demanda subjetiva y del orden objetivo del ritual. 

La Semana Santa está compuesta de una serie de imágenes que tienen procesiones, actos e instituciones variadas. Jesús Nazareno no es la única imagen ni la única procesión. Hay toda una gama de manifestaciones de lo sagrado. Y, sin embargo, existe la profunda convicción de la unidad de lo sagrado.

La Semana Santa cumple funciones sociales. En ella se produce la integración social de los individuos, de identidad social, el funcionamiento de la sociedad en la diferencia y en la unidad, todo esto gracias al ritual. Lo que ahora afirmamos es que la relación con la imagen, en la experiencia simbólica, fundamenta y hace funcionar la sociedad. El símbolo religioso de Jesús Nazareno, que es el núcleo de la Semana Santa, hace existir y conserva el grupo.

 Deseo que en este año tan especial de la misericordia  que nos encuentra a los colombianos con las expectativas puestas en lo que finalmente sucederá en la Habana. Que el Señor Jesús nos permita el encuentro con Dios, nuestro señor, con nosotros mismos, y con nuestros hermanos, para que desde Él, encontremos la paz que necesitamos transmitir a todos desde cada uno de nuestro ser.

que el espíritu permita a cada uno de nosotros vivir la Pascua con serenidad, y tranquilidad, en nuestros corazones, para que refundemos la alegría de vivir, el valor de la vida, y contemplemos en plenitud la alegría de la Paz”.

Finalmente, Todos, cristianos y no cristianos, bien sea en el templo o compartiendo en familia, podemos y debemos sacarle provecho a estas enseñanzas que hace dos mil años Jesús nos dejó de manera tan amorosa y sacrificada aquella primera Semana Santa.

 

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