CAT, 29 de Septiembre de 2016

El aprendizaje para la vida

¿Qué es lo que debemos aprender?, ¿para qué aprendemos (cuál es el propósito)? y ¿cuál es la importancia de los aprendizajes? 

 

Tomándome la licencia que en ciertos momentos le es permitida a aquellas personas que contamos con una amplia experiencia académica y laboral, en esta ocasión quiero compartir con ustedes algunos conceptos sobre el aprendizaje, el cual, se puede afirmar, es un proceso interminable. De hecho, desde el momento en que una madre es fecundada, comienza una secuencia interminable de estímulos que van generando aprendizajes en el feto y una vez llega el momento del alumbramiento, se despierta una multiplicidad de estímulos que cada individuo va desarrollando a través de los sentidos o simplemente por su instinto natural.

Vale anotar, que las diferentes formas de aprendizaje incluyen, por supuesto, la interacción y el relacionamiento con los demás, pues mediante ese accionar el ser humano compara, repite, analiza y paulatinamente desarrolla su propio carácter, no obstante convivir con una amplia gama de personalidades internas que lo pueden confundir en un momento determinado debido a la comparación constante del comportamiento de sus padres o integrantes de su núcleo familiar primario en relación con otros grupos de personas con las cuales interactúa permanentemente. Por consiguiente, lo anterior le permite modelar –a través de la observación o imitación de lo que son y hacen los demás– y moldear –definir lo que va a ser en el futuro su sello personal– su comportamiento y propia personalidad.

Reseñados estos elementos, se puede expresar que, una vez una persona ingresa en un proceso académico –desde los niveles más básicos o elementales de formación, pasando por los niveles medios hasta los superiores– va generando competencias, habilidades y nuevos conocimientos que le aportan en gran medida a la definición de una personalidad estructurada y concreta que lo distinguirá y diferenciará claramente de los demás individuos. 

Para ser un poco más descriptivo, estos aprendizajes requieren de la interiorización de los mismos en el cerebro de la persona, los cuales se van analizando y seleccionando para dejar allí únicamente los que la conciencia determina como los más importantes para la vida o que pueden serle de utilidad en un momento dado. Incluso, esta situación se puede comparar a la grabación de un video y que luego editamos para escoger solo unos apartes, eliminando, muy posiblemente, una gran parte de lo que consideramos de poca importancia y solamente conservamos aquello que pensamos es útil o necesario para los fines pertinentes. 

En este orden de ideas, cualquier nuevo conocimiento es siempre alojado en nuestro cerebro de manera consciente (de lo contrario, pasará desapercibido); es decir, teniendo en cuenta todos los sentidos, y una vez se interioriza y se va repitiendo en el tiempo, ese aprendizaje se aplica casi que inconscientemente, lo que implica ejecutarlo o realizarlo de manera casi que mecánica, situación que podemos ejemplarizar con el aprendizaje que tiene una persona cuando se le enseña a conducir un vehículo, en donde se le exige todo el tiempo tener atentos sus cinco sentidos, pero una vez aprende o desarrolla la competencia, el proceso se vuelve completamente maquinal y casi que inconsciente, pues dicho conocimiento se ha registrado tanto en su cerebro, que gran parte de sus movimientos se vuelven casi que involuntarios o automáticos. 

Adicionalmente, la familia, la sociedad en sus diferentes dimensiones; la educación formal y no formal; el interactuar con otras personas, culturas y ambientes; las nuevas tecnologías y situaciones van desarrollando en cada individuo la capacidad de análisis y pensamiento crítico, lo cual le servirá para que en la cotidianidad de su vida, pueda ir tomando las decisiones más acertadas, con menos riesgos e incertidumbres, en beneficio propio y de las organizaciones en las que interactúe. 

Surgen entonces las siguientes inquietudes o interrogantes: ¿qué es lo que debemos aprender?, ¿para qué aprendemos (cuál es el propósito)? y ¿cuál es la importancia de los aprendizajes? 

Obviamente, sin ser un especialista en la materia, pero fundado en mi experiencia, me atrevo a manifestar que todos los conocimientos y aprendizajes deben ser bienvenidos; no debemos desechar ninguno; el tiempo es siempre el encargado de mostrarnos los beneficios o valores agregados de cada uno. Así entonces, criticar y no presentar disponibilidad para ciertos aprendizajes puede ser contraproducente en el futuro, sobre todo, cuando nos enfrentamos a una constante que es la incertidumbre, la que nos lleva a situaciones completamente inesperadas, tanto en lo laboral como en lo personal. 

Con estos argumentos, el aprendizaje debe convertirse en un cúmulo de conocimientos y no exactamente para resolver una situación específica, sino para aplicarlo a lo largo de la vida, para utilizarlo acorde con las circunstancias, es decir, de forma consecuente con el momento en el que lo necesitemos, y eso, seguramente nos ayudará a ser destacados profesionales; mejores seres humanos; mejores padres, hijos y hermanos; mejores compañeros y líderes, que es lo que nos demanda permanentemente la sociedad.

En las instituciones educativas, y en concreto, nuestra Uniremington, ofrecemos conocimientos a través de un amplio portafolio de programas o registros calificados, aplicando diferentes metodologías de estudio (presencial, distancia y virtual), posibilitando una cobertura nacional y seguramente, a corto plazo, en el ámbito internacional con una formación de alta calidad. Qué bueno sería entonces, que cada integrante de nuestra comunidad académico—administrativa tenga siempre una amplitud y flexibilidad mental, además de una gran disposición y receptividad frente a los nuevos conocimientos, a la vez que inviten y contagien –en el mejor sentido de la palabra– a las personas que se encuentran a su alrededor y con las que conviven de manera constante, para poder tener posibilidades y oportunidades en este dinámico y cambiante mundo.

 

Eduardo Castillo Builes

Vicerrector de Educación a Distancia y Virtual de Uniremington

 

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